martes, 11 de marzo de 2014

CASCADA DE LOS DIAMANTES

LA CASCADA DE LOS DIAMANTES. RUTA DE LAS CASCADAS MAYORES
San Rafael, Tlalmanalco, Estado de México, cuenta con maravillosos parajes donde el agua, las montañas y el Iztaccíhuatl son sus temas centrales.
El punto de reunión es la plazuela “Benito Juárez, en San Rafael, Méx., a un costado de la fábrica de papel. En este sitio podemos admirar varias construcciones de principio de siglo, con un estilo arquitectónico francés, único en la región: La Tienda grande y Ex Cine, El Casino Cosmopolita, El Salón de Diversiones, El faro y el Kiosco.
Después abordaremos una unidad móvil que en un recorrido de 10 minutos, nos conducirá al "Parque Eco-turístico de Dos Aguas" y que ha sido denominado como el "Santuario de Agua", en en éste punto convergen dos cañadas cada una con un rio: La Cañada del Negro y la Cañada de Cosa mala. El agua que alimentan dichos ríos proviene del deshielo del Iztaccíhuatl a través de canales, túneles y tubos construidos para recolectar el vital líquido, el cual era ocupado desde su fundación por la Fábrica de Papel de San Rafael.
Iniciamos desde este punto la travesía por La Cañada del Negro que cuenta con 3 cascadas. Y a esta ruta la hemos llamado como la de: Cascadas Mayores, porque en el transcurso del recorrido encontramos tres cascadas: La cascada del Negro con 35 metros de altura, La Cascada Circular con 20 metros  y la Cascada de los Diamantes con 110 metros de largo a 3150 msnm.  Y 4870 metros del paraje de “Dos Aguas” siendo una de las más altas de la región, de la cual se desprende por un costado otra cascada de 60 metros de alto. El tiempo aproximado de recorrido es 2:30 hrs. Y solo se hace a pie.



Desde este lugar es posible acceder a Nexcoalanco, un llano que cuenta con 2 cajas de agua, provenientes del río que baja de la cañada de Nahualác, pasando por la Cascada Congelada, y recolectada a través de un canal en el lugar conocido como Trancas, al pie de Loma larga. Nexcoalanco ofrece una zona de campamento, una vista majestuosa del Iztaccíhuatl y de su reflejo en la caja mayor, imagen espectacular, ya muchas veces fotografiada para libros y revistas.


Durante el trayecto encontramos algunos parajes tales como:
AGUA DULCE: Este lugar se identifica porque es donde desemboca el agua del canal en una caja conocida como la Tortuga y que actualmente la gente usa para mojarse y acampar. Está a 960 metros  del paraje de 2 aguas y el traslado se hace en 15 minutos, estando a 2730 msnm.

PIEDRA LISA: Cuentan los más viejos pobladores de San Rafael, que en este sitio fue hallada una enorme piedra, semejante a una plataforma que estaba perfectamente plana y pulida, desgraciadamente fue destruida y  sus fragmentos fueron empleados para la construcción del canal, que por ahí transita actualmente. Hoy se aprecia a un costado una peña de 50 metros de altura. Está a 1780 metros de distancia de “Dos Aguas”, se tarda en llegar a este punto 40 minutos alcanzando una altitud de 2800 msnm.

EL VIEJO FIEL:
 Es uno de los 3 túneles, que se hallan en el canal que recorre la cañada del Negro. Y cerca de aquí se aprecia una inclinación muy pronunciada del canal y usando un poco del ingenio mexicano, dicen que está muy parada como la de un viejo fiel.


LA ANTIGUA HIDROELÉCTRICA DEL NEGRO
: a 3030 msnm. Y con una distancia de separación de 2 Aguas de 4240 y con 2 horas de caminata,  se localiza una casa de piedra donde se generaba electricidad con la caída de agua que bajaba por un tubo que provenía desde las cajas de Nexcoalanco, Cerca de aquí se encuentran la Cascada del Negro, al fondo de la cañada y la Cascada Circular respectivamente, después es necesario trepar por un costado de la Circular, y a 20 minutos estarás contemplando la Majestuosa cascada de los Diamantes. Donde es posible maravillarse con un efecto óptico, provocado por los rayos del sol que se filtran a través de las gotas y brida de la cascada, descomponiendo la luz en gama de diferentes colores, semejantes al arcoiris.

miércoles, 21 de agosto de 2013

HACIENDA DE TOMACOCO, AMECAMECA

HACIENDA DE TOMACOCO

Durante la colonia grandes extensiones de tierra quedaron en manos de muy pocos individuos quienes se valían de toda clase de artimañas para despojar a los legítimos propietarios y adueñarse de ellas, en la región de Chalco- Amecameca esto no fue la excepción siendo así como surgieron las haciendas.



Las propiedades no eran de enormes dimensiones pero si había grandes propietarios, una misma familia o un solo individuo era poseedor de varias haciendas o ranchos dentro de la misma jurisdicción, ya sea porque las arrendaba o porque era el propietario, un ejemplo de ello fue Don Miguel Sáenz de Sicilia quien para 1773 tenía la posesión de la hacienda de Tomacoco ubicada en Amecameca  y la hacienda de la Archicofradía y su hermano Don Felipe Sáenz de Sicilia poseía la hacienda de Panoaya tal vez en arrendamiento.


La hacienda en si misma representaba un poder adquisitivo sumamente elevado y más si esta contaba con molino.
Para tener un molino se requería de mucha agua para dar movimiento a las piedras, además se debía contar con todo un complejo sistema de almacenamiento de agua y de instalaciones y mecanismos para poder utilizarla como fuerza hidráulica, también se requería  construir edificios donde se instalarían las piedras.




La hacienda de Tomacoco conto con un molino que fue gestionado por el presbítero Pedro Gutiérrez de Prio quien pidió licencia para poder utilizar el agua del río del mismo nombre la cual baja de la sierra nevada y pasa a poca distancia de la casa; el presbítero afirmaba que de concedérsele se haría notoria la utilidad a los habitantes y labradores de la provincia por su mayor cercanía para la conducción del trigo. Al contar con un molino le daba ventaja económica sobre las demás haciendas ya que le permitía tener asegurada el riego para sus sementeras, diversificar la producción agrícola además de ser intermediaria entre los productores y el mercado.


En la provincia de Chalco existieron solo cinco molinos que funcionaron hasta la década del S. XIX aproximadamente los cuales eran:
El de Nuestra Señora del Buen Socorro
El de Miraflores
El del Moral
El de San Nicolás de Zabaleta
El de San José Tomacoco
Los molinos además fueron la forma de asegurar a sus propietarios la participación en la comercialización del trigo cosechado; de esta forma un pequeño grupo obtuvo el monopolio del mercado del trigo en Chalco tomemos como ejemplo los molinos de Zabaleta, Miraflores y el del Moral que llegaron a ser propiedad de individuos vinculados por parentesco.
Las alianzas matrimoniales y la herencia podían significar la fusión de fortunas y la consolidación de redes sociales o, por el contrario la división del patrimonio y la pérdida del status social.
Por tanto el matrimonio no solo atañía a los futuros contrayentes sino que afectaba los intereses de toda la familia ya que se comprometía parte de la fortuna y se involucraban alianzas socioeconómicas. La estrategia para que el patrimonio no se dividiera era  el ingreso de una parte de los hijos al clero ya que las dotes para ingresar al clero eran menores a las que debían darse si se quería hacer un buen matrimonio, además de que disminuía el número de herederos; una segunda estrategia consistía en la creación de mayorazgos que garantizaban la no división de los bienes al mismo tiempo que los mantenía dentro de la misma familia tal es el caso del mayorazgo Sáenz  de Sicilia que se fundó en 1764 y que tenía como dote principal el Molino-Hacienda de Tomacoco además  de tierras, agua, magueyales, fábricas y aperos, y más tarde en 1776 Don Miguel que tras la muerte de su padre y hermanos quedo como único heredero, agrego al vínculo una casa en la Ciudad de México.
Don Miguel hizo los trámites necesarios para que con el tiempo un título nobiliario acompañara a este mayorazgo cuya primera poseedora fue Doña Antonia Gómez Rodríguez de Pedroso quien junto con su marido obtuvo el título de Marquesa de Selva Nevada por el cual pagaron 10,000 pesos.



A diferencia de todas las fundaciones de mayorazgos, Don Miguel  estableció que el mayorazgo se trasmitiría por línea femenina ya que con esto se proponía socorrer a las mujeres ya que estaban más expuestas a pasar necesidades y extravíos por falta de medios para procurarse una honesta manutención, la primera poseedora se casó con un comerciante llamado Manuel Rodríguez  de los Pinillos, este matrimonio tenía importantes intereses en la producción y comercialización del pulque, poseían también tres ranchos pulqueros y 6 pulquerías en la Ciudad de México, lo cual les permitía tener asegurada la comercialización del pulque producido y a la vez eliminar los riesgos de un producto de tan fácil descomposición; la siguiente poseedora del mayorazgo fue su hija Josefa Rodríguez de los Pinillos y su marido José Gutiérrez de Rivero quienes también se dedicaron al comercio del pulque, a la muerte de ambos todos estos bienes pasaron a manos de su hija Soledad Gutiérrez del Rivero la cual contrajo matrimonio con el coronel  Felipe de Zavala y Aróstegui, sobrino del virrey Iturrigaray.
No se tienen datos de hasta qué momento perteneció el molino-hacienda a esta familia pero es muy probable que haya dejado de pertenecerles con la ley de desvinculaciones cuando la mayor parte de los bienes vinculados se vendieron.
La hacienda y el molino siguieron funcionando aunque con el paso de los años perdieron tierras y relevancia que en sus orígenes tuvieron; durante el Porfiriato con la introducción del ferrocarril volvió a tener cierta importancia pero ahora convertida en fábrica de textiles , el ferrocarril circulaba hasta la hacienda de Tomacoco afectando a su paso a varios propietarios (aun ahora pueden verse tramos de las vías); posteriormente durante la revolución la hacienda fue adaptada como cuartel del ejército quienes desde ahí controlaban la zona; es importante recalcar que Amecameca colaboro activamente con los zapatistas apoyándolos en su lucha agraria y fueron retribuidos con las esculturas de los leones que aun ahora se conservan en el parque de la cabecera municipal; después de este periodo de inestabilidad que represento la revolución la hacienda de Tomacoco volvió a funcionar como fábrica de textiles pero la competencia extranjera, la inestabilidad económica y otros factores hicieron que poco a poco quedara abandonada y fragmentada.


Actualmente una parte ha sido adaptada como granja de cerdos y su caserío casi ha quedado derruido, pero aun así ha hecho las veces de escenografía para la filmación de varias películas, su capilla hasta hace unos pocos años atrás aún era reabierta una vez al año el día De San José (19 de marzo).



Esta imponente hacienda que abarcaba cientos de hectáreas y que dictaba la vida económica de la región y de sus moradores hoy está en ruinas y a punto de desaparecer víctima de la indiferencia y el vandalismo; el paso del tiempo ha sido implacable.


INVESTIGACIÓN  Y COLABORACIÓN: LIC. ARIANA JIMÉNEZ JIMÉNEZ

viernes, 9 de agosto de 2013

SAN VICENTE CHIMALHUACAN.
San Vicente Chimalhuacán Chalco es un poblado ubicado a 1 km. al sur de la cabecera municipal de Ozumba, ahí se levanta un edificio que funcionó como convento, construido en 1528 (uno de los más antiguos de la Nueva España y el primero en la región, incluso antes que el convento de Amecameca) por los frailes dominicos que lo consagraron a San Vicente Ferrer.


Tiene un claustro pequeño de dos pisos con tres arcos por lado sostenidos por columnas cilíndricas de piedra, en la parte baja se aprecian restos de pinturas al fresco, su portada es de estilo plateresco; dentro del templo están 6 bellos retablos, cuatro de ellos son de estilo plateresco y dos son barrocos, aunque con elementos mudéjares y del arte tequitqui.



El bautisterio conserva una pila bautismal monolítica que tiene la fecha de 1542 (la más antigua que se conserva en el continente americano), en ella fue bautizada la niña Juana Inés de Asbaje y  Ramírez, que más tarde sería reconocida por su obra literaria en la Nueva España, como Sor Juana Inés de la Cruz al recibir el hábito de monja jerónima.  Sor Juana recibió el sacramento bautismal en dicha porque era la parroquia que correspondía a Nepantla. Según el acta, el bautismo tuvo lugar el 2 de diciembre de 1648, o sea, cuando la bebé tenía veinte días de nacida, aunque el letrero de mosaicos en aquella iglesia apunta el año de 1651.




Chimalhuacán del náhuatl  Chimal-hua-can: Chimalli; escudo, hua; que denota posesión o poseedor y can; lugar. "Lugar de los que tienen escudos de guerra", "Donde están los poseedores de escudos". (Chimal es un escudo de mimbre o de cañas, forrado de cuero y pintado o adornado con plumas vistosas, que se empleaba como arma defensiva.  -Fray Alonso de Molina-)
Es muy factible que en la época prehispánica en este sitio se manufacturaran y poseyeran escudos guerreros.
A todos los pueblos conquistados se les agregó el nombre de un santo patrono, a este lugar se le antepuso el nombre de San Vicente, por San Vicente Ferrer venerado por los frailes dominicos. El Estado de México de hoy, se enorgullece por el hecho de que en el municipio de Ozumba exista la delegación de San Vicente Chimalhuacán, considerada patrimonio cultural de la humanidad.

Pocas son las referencias históricas que se tienen sobre los poblados que conforman el municipio de Ozumba, por lo que es difícil precisar el origen de cada uno. El poblado más célebre es Chimalhuacán-Chalco pues fue sede de una de las 4 cabeceras en las que se dividía el señorío Chalca, y que por tal motivo tenía bajo su jurisdicción a pueblos circundantes de menor categoría, en su territorio se han encontrado piezas prehispánicas como figurillas de piedra y cerámica, algunas de las cuales se encuentran resguardas en el convento dominico de San Vicente Ferrer habilitado como museo.

Altepetl de Chimalhuacan Chalco
La migración xochimilca terminó en la parte Sur del valle donde el pueblo de chinampas de Xochimilco se convirtió en la capital de un extenso territorio. Se dice que en una época este territorio fue más grande que el de los chalca y la mitad del de los  Acolhuas o Acolhuaque (eran una división tribal del centro de México, en las cercanías de Tenochtitlan, a la región ocupada por ellos se la llamó Acolhuacan y la ciudad principal fue Tetzcoco) condiciones que ya no regían en 1519. Existen pocos datos exactos sobre la primera expansión, pero se sabe que los xochimilcas estaban relacionados genealógica o políticamente con los habitantes de Ocuituco, Tlayacapa, Totolapa y otros pueblos del moderno Estado de Morelos, así como con la población de Chimalhuacan, Ecatzingo y Tepetlixpa en la parte Sur de la región de los chalca. Al Este, aun en el periodo último de las conquistas mexica, se describía la extensión de la región de los xochimilcas hasta Tuchimilco (Ocopetlayuca), o hasta un punto justamente al Sur de la cumbre del Popocatépetl. Culhuacán, Cuitlahuac y Mixquic –eran considerados igualmente como subordinados o descendientes de los xochimilcas. En el siglo XVI escritores de Tetela del Volcán y Hueyapan se consideraban descendientes o súbditos de Xochimilco. No hay duda que los xochimilcas fueron en una época un pueblo formidable y de mucha influencia. La parte Sur de la provincia de Chalco, incluyendo Chimalhuacan, Tepetlixpa y Ecatzingo, fue adicionalmente reclamada, como hemos dicho, por Xochimilco y parece posible por tanto que una zona importante al Sur de Ozumba hubiera sido ganada por los chalca a los xochimilca en una época desconocida antes del periodo en que se inician nuestros datos más detallados. La región chalca se extendió en un tiempo a Coatepec y Chimalhuacan Atenco al norte y a Mixquic en el Noroeste. Y a fines del siglo XIV, según Chimalpahin, los chalcas subordinaron a los pueblos matlazinca en el Valle de Toluca, al oeste.

Chimal, debido a la impresionante cañada de Nexapa, que aloja a un rio y su exuberante vegetación, hicieron que alguna vez fuera un paraíso en la tierra, donde el maestro Rulfo construyó su casa de campo y numerosos clubes hacían sus excursiones campestres y practicaban el montañismo, destacando a la Legión Excursionista Aconcagua, fundada en 1941 (que en fechas recientes celebró como cada año su aniversario en éste poblado, magistralmente presidida por Don Carlos Orozco Mares), hoy seriamente contaminado, porque las estúpidas autoridades decidieron que el drenaje de algunas comunidades de los alrededores vaciaran sus drenaje en el rio de la cañada de Nexapa.





Juan Rulfo y el su amigo el cineasta Rubén Gámez se enamoraron de la región y Chimal y volvieron muchas veces. En 1969 compraron un terreno en Chímal, a cuatro cuadras del monasterio de San Vicente y a tres de una frondosa huerta. Por mutuo acuerdo, decidieron construirse unas casitas de descanso. Sin embargo, Gámez renuncióa su parte y vendió a Rulfo.
       Durante varios años -cuenta Juan Francisco Rulfo Aparicio, primer hijo varón del maestro- "íbamos cada fin de semana religiosamente, y cuando no íbamos nos sentíamos mal, sobre todo por los chuchos (perros). Llegábamos los sábados y mi papá enseguida sacaba el carbón, colocaba la parrilla y echaba la carne. Ahí nos quedábamos hasta que se metía el sol y regresábamos a México". La única noche que se animaron a dormir a cielo abierto, al calor de la fogata, se murieron de frío.
          En 1972, con las regalías de su obra literaria, Rulfo contrató al arquitecto Víctor Jiménez, y en una esquina del perímetro que da al camino real que va a la villa de Atlautla, se hizo una casa de cuatro recámaras sobre una plataforma de cemento diseñada originalmente por Gámez.

Cada miembro de la familia -doña Clara Aparicio, la amorosa compañera de todos, y sus cuatro hijos: Claudia, la pediatra; Juan Francisco, el ingeniero en sistemas; Juan Pablo, el artista plástico, y Juan Carlos, el cineasta- escogió su pedacito de tierra para sembrar las semillas y los injertos de su preferencia, mientras el autor de El llano en llamas plantaba árboles de aguacate, pera, limón, almendra, durazno y piñones, y organizaba un gallinero que en su mejor momento albergó más de 300 hembras rhode island y no pocos guajolotes.
        "A mi papá le gustaba regresar a México con los productos de su granja y se iba con sus canastas a venderle huevos frescos a Albita y Vicente Rojo y a José Luis Cuevas", recuerda Juan Francisco. "Dejamos de criar gallinas porque se morían mucho, sobre todo por el estrés. Cada vez que tocaba vacunarlas, amanecían muertas tres o cuatro. Luego no sé qué pasó, pero aunque no dejaban de poner, ya no se echaban a tapar los huevos, y entonces mi papá se los metía de contrabando a las guajolotas. Había una en especial que se aficionó tanto a esta actividad de madre adoptiva que una vez la encontramos calentando un aguacate y una pera."

Hoy, la huerta de Juan Rulfo en Chímal es desde luego su obra menos conocida, más no por ello la menos hermosa, pues constituye un jardín botánico bien representativo de la región. Sin embargo, en un futuro no muy lejano podría ser destruida. Debido a que está proyectado construir una ruta de evacuación para Atlautla, ante una posible erupción del Popocatépetl, y dicha ruta de evacuación estará orientada hacia la carretera México-Cuautla, que parte de Xochimilco y que en alguna parte de la construcción pasará por lo que fue el “Último refugio” del escritor.

sábado, 1 de junio de 2013

Monte Tláloc y el Cerro del Telapón

           La Sierra Nevada está conformada por los montes Tláloc (4125 msnm), Telapón (4065 msnm), y otros pero de menor importancia y altitud, formando una cordillera de 70 Km. de longitud. El Monte Tláloc y el cerro Telapón son un par de viejos volcanes que se formaron hace 5 millones de años. La investigación arqueo-astronómica apunta a que el adoratorio o tetzacualco de la cima guarda en la orientación de sus muros alineamientos que señalaban fechas relevantes para los mexicas. 


           Por ejemplo, un observador desde la cima verá salir el Sol por detrás de La Malinche y el Pico de Orizaba, al inicio del año que para ellos era el 12 de febrero. También hay relación con otras montañas por medio de líneas visuales que corresponden a otras fechas del calendario ritual y agrícola. La altitud del Monte Tláloc no lo hace un sitio destacado en el paisaje, lo extraordinario del lugar es el tetzacualco y su amplia calzada, Se trata de una calzada de 152 metros que termina en un superficie cuadrangular, donde antes existían muros y dentro se realizaban los sacrificios, que desde el pasado despertaron la atención de ilustres historiadores.

Dicha calzada está desviada a 281º30´, una leyenda dice  que esta calzada sigue la trayectoria solar en determinada fecha del año, hasta pasar sobre el Templo Mayor de México- Tenochtitlán... El tetzacualco exterior mide 50 por 60 metros con diferencias en la alineación de cada muro tanto interior como exterior. A simple vista parece un rectángulo desajustado por la discrepancia en la simetría de sus muros, pero entendemos que esto es intencional ya que cada uno marca distintas líneas visuales a diversos puntos del horizonte como ya se indicó.

El templo de Tláloc era una estructura que “podía verse desde varios kilómetros a la redonda, porque estaba totalmente estucada y pintada de blanco”. Además de ser un observatorio astronómico, “cumplía con funciones de fortaleza defensiva, cuyos muros almenados servían para vigilar la cercana frontera con los tlaxcaltecas”.
El monte Tláloc, ubicado al oriente del valle de México, donde las culturas prehispánicas adoraban al dios de la lluvia y en cuyas faldas se localizan los baños de Nezahualcóyotl, ubicado en Texcoco, es la zona arqueológica más alta del mundo, y ahí cada año iban los emperadores prehispánicos de la triple alianza a rendirle culto a Tláloc para que entregara buenas lluvias a todo el valle de México.
En la geografía sagrada de los mexicas, los cerros cercanos a la gran Tenochtitlan marcaban los cuatro puntos cardinales o los cuatro rumbos de las deidades sagradas: “El monte Tláloc estaba relacionado con otras montañas nevadas, como el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, el Nevado de Toluca (Xinantécatl) y La Malinche (Matlalcuéyetl)”.
Visitado por precepto, en tiempos prehispánicos, por  ricos y pobres. Desde lejanas tierras de centroamérica venían, a pie (se carecía de animales de montar y de carga). Los pueblos del sur  del Valle de México, entre ellos los tlatoanis o reyes de México-Tenochtitlán, debían empezar a subir  desde el pueblo de Coatlinchan. Esta peregrinación es similar a la que se hace actualmente a la basilica de Guadalupe, guardando los respectivos contextos históricos. Es una ascensión de veinte kilómetros y dos mil metros de desnivel, por laderas y cañadas abruptas que aun  los más recios alpinistas de ahora lo pensarían dos veces. Y los pueblos de la rivera oeste, como los de Tacuba y Coyoacán, además tenían que remar antes treinta kilómetros a través del lago de Texcoco para poder arribar apenas a Coatlinchan.

Construir el santuario del monte Tláloc requirió un esfuerzo considerable por la altitud en que se encuentra el lugar. Si en este momento se quisiera reconstruir el tetzacualco en la cima del cerro sería necesario subir 360 camiones de volteo de 6 metros cúbicos de piedra, y otros 40 camiones de tezontle.

Conocido en la antigüedad como un “lugar sagrado de peregrinaje” pero también como un tetzacualco u observatorio astronómico, el Monte Tláloc fue escenario de una serie de ritos relacionados con “el señor del trueno, la lluvia y los mantenimientos”, que tenía la finalidad de propiciar buenas cosechas y una relación armoniosa con la naturaleza.
El templo “es muy antiguo, se ha hallado evidencia arqueológica del 350 d.C.”, además su importancia radica en que fue un importan tetetzacualco u observatorio astronómico, aunque no el único, pues se han encontrado otros tres tetzacualcos en el Iztaccíhuatl y uno más en el Popocatépetl.
Después llegó la conquista en el siglo dieciséis y de inmediato el santuario fue destruido destruido en 1539 por órdenes de fray Juan de Zumárraga porque decía que se llevaban a cabo actos de idolatría  A la luz de la nueva religión la cumbre sagrada fue satanizada y pasó a ser un lugar habitado por demonios, brujas y demás criaturas tenebrosas. Con el tiempo sus muros fueron deteriorándose por los fuertes agentes atmosféricos y por la acción depredadora de los humanos. Las representaciones en roca de Tláloc  desaparecieron y su piso  movido y removido por la acción de los buscadores de tesoros. 

En el sitio donde estuvo el cuarto de Tláloc hay a la fecha un hoyo entre las rocas de al menos dos metros de profundidad.  

En otra foto tomada de la revista La Montaña (editada por el Club Exploraciones de México), en abril de 1932, Pág.10, se ve una escultura que hace muchos años ha desaparecido de la cumbre.

El lugar es frecuentado por los montañistas pues su ascenso, partiendo de Río Frío, es de diez kilómetros, en un desnivel cercano a los mil metros.

el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha registrado a la fecha 176 sitios con evidencia arqueológica, donde destacan varios petrograbados con forma de animales acuáticos o anfibios, entre ellos serpientes, tortugas, lagartos y ranas, que eran elementos de culto al agua.
En el Tláloc se puede observar un fenómeno astronómico que marcaba el inicio del año para los mexicas el 12 de febrero. Además, entre el 7 y 11 de febrero, el sol puede verse sobre las cumbres del Pico de Orizaba (Citláltepetl) y La Malinche, creando un efecto óptico "conocido como la montaña fantasma" donde aparece una montaña que no existe en medio de la ciudad del México visto desde la cima del Monte Tlaloc. Esos cinco días se conocían como nemontemi o días “baldíos o infortunados” o “sobrados” por los aztecas. Así, tenemos un marcador en el paisaje con un error de un día cada cien mil años, lo que permitía ajustar el calendario”.
Existe un anécdota de suma importancia sobre el que hay que profundizar. Durán relata que los tlatoanis y gente importante que subía a la ceremonia anual, llevaba comida y presentes que dejaban en el recinto donde había tenido lugar la práctica ritual. Pero gente de los pueblos adyacentes próximos subían después a comerse los alimentos de los dioses.
A raíz de esto los aztecas adoptaron la práctica de dejar cien guardias durante algunos días (hasta que los alimentos entraran en descomposición, que era la señal de que los dioses habían tomado su esencia), para impedir ese sacrilegio. No obstante, la gente seguía subiendo a comer. Como los mexicanos eran muy ladinos, dice el historiador, se fingían dormidos y dejaban que los otros comieran hasta llenar. Cuando consideraban que ya estaba pesados por el proceso de la digestión, salían y mataban a todo el que dieran alcance.
El que conoce esta montaña ( diez o quince kilómetros de distancia y unos dos mil metros de desnivel  a una altitud arriba de los 4 mil) sabe que es lo más absurdo.  Se gasta más energía en ascender y bajar tales desniveles, a esto le agregamos que el clima es muy cambiante y estos personajes arriesgaban la vida. Además en el México prehispánico a nadie se le ocurriría semejante sacrilegio de robar el alimento de los dioses. Eso se puede pensar en la cultura occidental pero no en la cultura mexica.
Lo más probable que dentro de las ofrendas llevadas a los dioses, también se incluían numerosos tesoros en oro, joyas preciosas, plumas, pieles y cacao que tentaban a los pobladores de la región de arriesgar su vida por ir por algún recuerdito para su casa.

Si quieres realizar una caminata o ascenso al Monte Tláloc o al Cerro del Telapón vía Rio Frio o Llano Grande o requieres mayores informes búscanos en: 
facebook: aaron guias
O escribenos al correo electrónico: contactoamoxpouhque@yahoo.es
Con gusto te atenderemos.

sábado, 18 de mayo de 2013

Cueva de Alcalícan o de "Los brujos"





La relación cueva–montaña dentro del culto a Tláloc tienen muchos simbolismos.
Primero las cuevas estaban asociadas con la idea de vida y de muerte; nosotros al nacer, después de estar nueve meses en el vientre materno llegamos al mundo  a través de una cavidad y al morir, nuevamente al ser enterrados, nuestro cuerpo inerte es depositado en un hoyo.
 La montaña y la cueva son un factor hidráulico relevante en la cosmovisión mesoamericana. El templo mismo era considerado como un cerro sagrado que cubría las aguas subterráneas manifiestas a través de los manantiales y cuerpos de agua de las cuevas. El 20% de los sitios arqueológicos de alta montaña están en cuevas.
Los aztecas suponían que de la montaña provenía el agua, ya por la lluvia o por los manantiales y ríos que de ahí surgen, por eso era símbolo de fertilidad, por otra parte la montaña era el Tlalocan, el paraíso del dios de la lluvia, Tláloc.
En el Iztaccíhuatl hay cuatro cuevas de suma importancia desde los tiempos prehispánicos, la  de Alcalica o de los Brujos, Caluca, Amalacaxo, y Huehuexotla.
La cueva de Alcalican, está situada a 3110 msnm., toma su nombre de una de las cañadas  que desciende del Iztaccíhuatl con dirección de Amecameca.
Alcalican, del náhuatl, significa"en la casa del agua" (de alt, agua; calli, casa; y can, lugar).

En todos estos sitios se realizan rituales con la intención de pedir buenas lluvias para las siembras y alejar las heladas que matan las plantas de cultivo. Los campesinos guiados por un granicero o tiempero rezan, cantan, bailan y llevan ofrendas haciendo de dichos lugares sitios místicos.
La  Cueva de los Brujos, a 3110m/nm es uno de los principales recintos de los graniceros en el Altiplano, más que una cueva, es un abrigo rocoso de amplias dimensiones oculto por la masa forestal de la cañada de Alcalica. El recinto es presidido por una gran cruz en color azul, vestida con túnicas blancas. En su base, multitud de ofrendas: objetos de cerámica, flores de papel, comida, etc. En su extremo oriental más de treinta pequeñas cruces conforman otra galería.
Hay narraciones prehispánicas que refieren que el  Iztaccíhuatl era una deidad a la que se rendía culto en un templo de la ciudad de Tenochtitlan, y en una cueva en la base de la montaña, al momento no sabemos si la Cueva de los Brujos o la de Caluca, creemos que es la Cueva de los Brujos, por su permanencia ritual con los graniceros, su ubicación en la parte media de la montaña, y su facilidad de acceso desde Amecameca, además de los petroglifos cercanos a la cueva.
La Cueva de los Brujos está documentada en múltiples trabajos, el día más importante del calendario litúrgico del sitio es el 3 de mayo, día de la Santa Cruz (aunque actualmente la fiesta se realiza el primer domingo de mayo), cuando se pide por una temporada eficaz: ni tanta agua que inunde, ni tan poca que represente una sequía, también se intenta que granizadas o heladas estén ausentes del campo de labor. De menor trascendencia, pero también importante es la festividad del 2 de noviembre, al terminar el periodo de lluvias, cuando se da gracias por el temporal recibido. Sin importar estas fechas hay visitas permanentes durante todo el año, ya para mejorar las conductas transitorias del clima, ya para realizar curaciones. Es necesario resaltar que no se ha encontrado material prehispánico de superficie, pero esto no debe extrañarnos considerando la movilidad del sitio ante visitas y cultos frecuentes y permanentes.
En la cueva de Huehuexotla y en la de Amalacaxco  la presencia de cruces de agua resalta sobre el material arqueológico. Es probable que en cierto momento del Virreinato o del siglo XIX todas las cuevas de alta montaña conformaran un “sistema ritual”, pues son muy similares entre sí, ya por sus características geomorfológicas, por sus manantiales, por sus dimensiones, por su proximidad, por su misma cota altitudinal, por sus ofrendas, y por las ceremonias de los graniceros.
Huehuexotla a 3340 msnm., nos fue reportada por el montañista Emeterio Ramírez en 1993, los vecinos de Amecameca que entrevistamos desconocían su existencia, es como si estuviera olvidada, más aún, cuando fue visitada después del hallazgo se encontraron  ofrendas de de candelabros, copas y vasijas que para el arqueólogo Antonio Urdapilleta más parecían del siglo XIX, que de fechas recientes. Huehuexotla, está ubicada en un lugar recóndito, oculta por la masa vegetal y al pie de un alto e impresionante cantil, que en un derrumbe reciente obstruyó parcialmente la entrada .
Amalacaxco es más parecida a la Cueva de los Brujos, se llega por un camino sinuoso a través de la cañada homónima a 3390 msnm. Sus cruces y ofrendas son recientes, por lo que se mantiene muy activa.

jueves, 28 de junio de 2012

AMECAMECA Y SUS LEONES DE HIERRO FUNDIDO.




            El siglo XIX fue el siglo del hierro. Después de ocupar un papel decisivo en la revolución industrial de la Europa del siglo XIX, el hierro invadió y transformó la vida cotidiana de sus habitantes, llegando también al ámbito del arte a través de la arquitectura y de la siderurgia artística.
           
            Los primeros arquitectos en utilizar estructuras de hierro en los edificios las escondieron detrás de un revestimiento de piedra, pero pronto concibieron edificios totalmente metálicos, estaciones de ferrocarril, mercados, puentes, pasajes comerciales, en los cuales el acero o hierro fundido se combinaba con el plomo y el zinc.
           
            El hierro fue el gran triunfador de las exposiciones universales del siglo XIX: el Crystal Palace de la primera Exposición Universal que se organizó en Londres en 1851 (un invernadero gigante de acero, hierro fundido y vidrio) y la Torre Eiffel en la Exposición de Paris en 1889 se tornaron leyenda desde el momento de su construcción.

            Un nuevo procedimiento de fundición permitió la obtención de piezas decorativas de gran calidad, las cuales se podían reproducir en serie, rápidamente y a bajo costo debido a que las esculturas se encuentran huecas,  dando nacimiento a una nueva rama de la industria, la siderurgia artística.

Columnas, capiteles, balcones, rejas, barandales, marquesinas, faroles, escaleras de caracol y hasta picaportes y tuberías de hierro fundido no tardaron en reemplazar los de hierro forjado o de bronce. El hierro fundido también fue el metal escogido para fabricar el nuevo mobiliario urbano -bancos, postes, fuentes, kioscos o entradas del metro- que llenó las calles y los parques de las ciudades europeas.

En cuanto a las piezas decorativas, estatuas, fuentes, monumentos, macetones, etc., las fundidoras encargaron a los artistas plásticos mejor cotizados de la época la elaboración de modelos destinados a ser reproducidos en serie. De este encuentro hasta entonces inédito entre industriales y artistas, nacieron innumerables piezas inspiradas en la antigüedad (dioses, diosas, musas, esfinges, alegorías) o en la naturaleza: animales, plantas.

En México, el gobierno de Porfirio Díaz adoptó una política conservadora en cuanto a la moda de las estatuas de hierro fundido: los personajes de la mitología greco-romana no encajaban con la imagen del México que deseaba proyectar, la de una nación moderna que reivindicaba sus raíces prehispánicas.

Sin embargo, llegaron numerosas piezas ornamentales de hierro fundido a México: pedidos de particulares, de gobernadores, de arquitectos para decorar las casas o las haciendas que estaban remodelando, regalos de comunidades extranjeras a sus ciudades adoptivas. Y en México como en los demás países de América Latina, la Siderurgia Le Val d'Osne fue una de las principales proveedoras de estas piezas decorativas.

            Creada en 1836, Le Val d'Osne vació obras originales para la ciudad de Paris -las fuentes de los Mares y de los Ríos en la Plaza de la Concorde, los caballos alados del puente Alejandro III- y un sinfín de piezas de mobiliario urbano, como las fuentes Wallace, regalo de un mecenas americano a la capital francesa, las entradas Art Nouveau del metro. También tenía un catálogo muy extenso de modelos más de 40.000 artículos después de 1878.
           
            Subsisten hoy piezas de Le Val d'Osne diseminadas por todo el territorio de la República: en las haciendas de Yucatán, del Bajío o de las tierras pulqueras de los Estados de Hidalgo y Tlaxcala, en las calles, jardines o alamedas de Celaya, Tepic, Mérida o Chihuahua, etc.

            Los conjuntos más significativos de estatuas se encuentran en el DF y sus alrededores: en la ex-hacienda de Chapingo, en la Alameda Central de la Ciudad de México, y en las 3 haciendas que pertenecieron al coleccionista Haghenbeck y de la Lama: la Casa de la Bola, la Hacienda Santa Mónica y la hacienda de Polaxtla, cerca de San Martín Texmelucan.
Los leones de hierro fundido de Amecameca.
            Los ejemplares de leones -león con caimán y león con serpiente- son obras del escultor Paul Delabrière (1829-1912),  y las leonas -leona con nopal y leona con liebre- son obras de Hippolyte Heizler (1828-1871); fueron adquiridos por el arquitecto Antonio Rivas Mercado a fines del siglo XIX para adornar en Chapingo la hacienda del entonces presidente de México: Manuel González.
           
            La historia cuenta que en 1915, el general zapatista Amador Salazar atacó la hacienda de Chapingo y se apoderó de las fieras metálicas para llevarlas a Morelos como parte de su botín. Después del enfrentamiento en Chapingo, dirigió sus tropas a Coatlinchán donde descansaron y al día siguiente emprendieron la marcha a Amecameca. Sin embargo, fuerzas carrancistas organizaron un contraataque y en Coatlinchán, en lo que se conoce como la Cruz de Misión, se dio el primer enfrentamiento contra los zapatistas que aun permanecían en el pueblo. La defensa fue insuficiente y los zapatistas fueron replegados y vencidos en el centro del pueblo, frente a la iglesia.  Algunos de ellos fueron capturados y colgados en un árbol de olivo que se encontraba en ese lugar y cuyo tronco aun se conserva en la plaza de esta comunidad.
           
            Los carrancistas continuaron la persecución hasta Amecameca donde las esculturas fueron abandonadas y dejadas como tributo a la ciudad conventual de Amecameca, donde hasta el día de hoy vigilan el parque central conocido como el “Parque de los leones”.
       Desgraciadamente, una de las leonas ya se encuentra sumamente dañada y las autoridades no han tomado ninguna medida para su protección, ni evitar que se siga dañando.

Existen otras copias de las leonas que se encuentran en la colonia Roma en la Ciudad de México en el cruce de las calles Orizaba con Yucatán.

            En años recientes especialistas fueron a Amecameca a tomar impresiones de los felinos con el objetivo de reproducirlos y colocar las copias en su lugar de origen, hoy Museo de la Universidad de Chapingo, donde se restauró el conjunto inicial.

            La era del hierro fundido artístico culminó al principio del siglo XX y acabó con el cambio de gusto artístico y el regreso de la afición por las piezas únicas. Le Val d'Osne cerró sus puertas en 1986, poco antes de la apertura del primer museo dedicado al siglo XIX, el Museo d'Orsay en Paris. Desde entonces, el arte del siglo XIX tiene más reconocimiento y está más presente en las grandes casas de subasta internacionales, cuyos catálogos proponen a la venta esculturas y macetones de hierro fundido, alcanzando precios cada vez más elevados.
           
Sitios  útiles:
- Sitio de la red internacional de las fundidoras artísticas (RIFA): www.fontesdart.org.

Bibliografía
- El arte del hierro fundido. Revista Artes de México. Número 72. 2004.
- Artilugio de una nación moderna. México en las exposiciones universales, 1880-1930. Mauricio Tenorio Trillo. FCE. 1998
- Elementos del patrimonio monumental francés en México. Françoise Dasques. Revista Invencio. Año 2. Número 3. Marzo 2006.
- Los catalogos de piezas constructivas y ornamentales en arquitectura. Artefactos modernos del siglo XIX y patrimonio del siglo XXI. Mónica Silva Contreras. Anales del IIE-UNAM nº 97. 2010

lunes, 2 de abril de 2012

miércoles, 29 de febrero de 2012

Asalto con excesiva violencia, el 26 de febrero de 2012 en Nexcoalanco



Yo fui testigo de una terrible experiencia, al encontrarme con varios grupos de personas que fueron asaltados con excesiva violencia y sin ningún remordimiento, en el paraje de Nexcoalanco. Me afecto mucho ver sus rostros de impotencia, frustración, dolor y tristeza. Mirarlos con rastros golpes, ropa manchada de sangre y tierra, como si fueran sido revolcados como cualquier trapo en medio del lodo; ver sus múltiples heridas en la cabeza, cara, cuello o en las manos. Contemplarlos sin zapatos, porque no solo bastaba quitarles sus pertenencias, sino humillarlos hasta ese extremo.  Encontrar a gente de diferentes edades desde  niños muy  pequeños de 4 o 5 años hasta ancianos, todos victimas de la delincuencia  y la inseguridad.

Cerca de 60 personas entre niños, jóvenes adultos y ancianos,  fueron asaltadas por un grupo entre 15 a 20 hombres con armas de fuego,  algunos iban con machetes, todos encapuchados. Hicieron varios disparos al aire para doblegarlos. Después golpearon con saña a la mayoría de los hombres, a algunas mujeres que además fueron acosadas y hasta un niño de unos ocho años. A muchos les quitaron sus zapatos, otros fueron atados. Los acorralaron en una choza de madera que se encuentra en ese paraje que esta a poco menos de 3 horas de la caseta de vigilancia del parque eco turístico “Dos Aguas”.  El robo fue entre las 14:30 y 15 horas. El robo tardo aproximadamente 40 minutos, ya que no solo les robaron a los que ahí se encontraban, sino que los criminales esperaron a algunos grupos que iban bajando de zonas más altas rumbo a sus casas. Entre el grupo de asaltados se encontraban cerca de 10 niños que eran guiados por un adulto (más tarde me entere que eran alumnos de una escuela primaria que iban en compañía de su  profesor), varias familias en las que había niños muy pequeños y varios grupos de personas que practicaban el trekking y el excursionismo.

Yo venía de la laguna de Nahualac, alrededor de las 4 p.m., cuando llegando al mirador que se encuentra entre Trancas y Nexcoalanco, en medio de la lluvia y granizo, me encontré con una familia como de 10 integrantes, llevaban a dos niños pequeños cargados en sus hombros. Lo primero que observe fue a una mujer con su rostro y ropa sucias por el lodo, pensé que había resbalado y caído, pero después note que otro de sus compañeros no tenía zapatos, inmediatamente supe que fueron asaltados. Pregunté si se encontraban bien o si podía hacer algo por ellos. Me preguntaron sino me había topado con una joven, que por pánico había huido, y temían por ella. Les respondí que no. Y me comprometí a bajar lo más rápido posible para solicitar ayuda. Este grupo en medio de la lluvia y granizo no quisieron refugiarse en el mirador, como se los sugerí, mientras iba por ayuda, sino que pretendían subir a vaquerías, porque según ellos allá tenían gente conocida que los iban a apoyar. Al avanzar, sobre el camino me sobresalte al encontrar una mancha de sangre que sobresalía entre el granizo que se había acumulado sobre el sendero. Más abajo localicé a 4 jóvenes que andaban buscando a la muchacha desaparecida, claramente se observaba en sus rostros miedo  por su amiga y desesperación al temer que algo más grave le haya pasado. Para aliviar su pena les comente que si la hallaba la llevaría a la Caseta de “Dos Aguas”.

Al llegar a Nexcoalanco, me encontré con tres personas: Dos ancianos, hombre y mujer, que junto con una señora vendían quesadillas, tacos y refrescos en ese lugar. Al Señor también le golpearon, sin tener consideración por su edad o fragilidad de su cuerpo. Les robaron su camioneta. Ellos por su estado físico y por el shock de perder parte de su patrimonio, que les llevo años de trabajo. Se quedaron ahí esperando la ayuda de las autoridades correspondientes.

A medio camino, entre Nexcoalanco y el plan de la cuesta localice a otro grupo aproximadamente de 20 personas, también victimas del robo y la violencia, algunos no llevaban zapatos, muchos con heridas visibles en la nuca, en el rostro y manos. Ellos al verme aprisa, mojado, con lodo en mi pantalón y zapatos, acompañado por mis dos perros, que también estaban batidos en el lodo. Se preocuparon por mí y me interrogaron si yo me encontraba bien, sino fui victima de los mismos criminales. Esto me conmovió mucho, porque a pesar de se enorme tragedia y lo impresionante de la terrible experiencia conservaban su sentido de humanidad, al apoyarse entre ellos y brindándome su ayuda.

Al llegar al Plan de la Cuesta. Oro grupo de entre 8 y 10 excursionistas, que ya estaban siendo apoyados por un Señor que ahí vende comida y refrescos. Observe que uno tenía sangre alrededor del oído y otro con una herida muy amplia en la cara, como si hubieran arrastrado su cara contra suelo. Al ver a uno de mis perros, pensaron que fue el atacaron los criminales. Al notar que estaba bien, me informaron que los asaltantes disparan a un perro a la altura del cuello y que por el dolor y su instinto, aún vivo alcanzo a correr. Y me informaron que el profesor y sus alumnos de primaria ya habían bajado.

Al llegar al Caseta de “Dos Aguas”, eran las 5 de la tarde, dos horas después del asalto. Algunos excursionistas ya habían dado parte del robo. Yo me acerque a la caseta para actualizar algunos datos como la ubicación de los grupos que me encontré, su estado físico, comentarles sobre la persona desaparecida y sobre la familia que no quisieron bajar.

Lo que me sacudió enormemente, fue ver la total indiferencia y nula acción de la mayoría del personal del parque: a la persona que estaba en la caseta y que le di la información estaba recargándose con un brazo sobre la caseta, en actitud de total relajación e indiferencia. No anotaba los datos relevantes de lo que le esta informando. Ni se dirigía con alguien que pudiera resolver o tomar las medidas correspondientes. Solo se limito a decir en tono de burla e indiferencia: “ya avisamos, ahorita viene la policía”.

Inmediatamente después salió su responsable de rescate de media y alta montaña (lo reconocí, porque aparece en sus folletos promocionales del parque haciendo rappel, tirolesa, y promocionando sus cursos de escalada, rapel y rescate vertical), impecablemente uniformado con su pantalón con reflejantes, un arnés de rappel, con muchos mosquetones, con su casco; caminando con toda tranquilidad con las manos en sus bolsillos  con rumbo a un puesto de comida y dulces que ahí se encontraba.

Su paramédico parecía que estaba buscando un lugar donde esconderse, para no ser molestado

Nadie de los que mencione hizo nada por tratar de ayudar a los lesionados que todavía les faltaba como una hora para llegar a la caseta de cobro (que ya lucia un letrero anunciando el incremento en el costo a la entrada al parque, pero no decía nada sobre un seguro para los visitantes en caso de robo). Ni organizaban una brigada de búsqueda de la muchacha desaparecida, que llegaría horas más tarde por su propio pie. Daban la impresión de que estaban más preocupados porque no atrapen a los criminales que por las victimas.

Algunas personas, victimas del robo, que ya habían llegado, estaban de pie frente  a la caseta de cobro, como perros callejeros, sin recibir ninguna atención por parte de los responsables del bosque,

Cuando ya iba rumbo a mi casa, como a las 5:30, observe un par de patrullas municipales que ya se dirigían al parque, pero iban a baja velocidad como turistas admirando el paisaje.

Cerca de las 6:30 subieron 3 ambulancias de Cruz Roja de Amecameca, que se vieron obstaculizadas en su labor por el director de protección civil de Tlalmanalco, diciendo que exageraban en llevar tantas unidades, que eran unos alarmistas, que no era para tanto y que lo mejor era que se regresaran.

La policía Estatal subió a buscar a los delincuentes alrededor de las 7:00 p.m. apoyados por un helicóptero, quiero pensar, con la esperanza de que los ladrones se esperaran cerca del lugar del delito,  para que los localicen y se dejaran atrapar.

Al día siguiente apareció la noticia en un periódico local llamado “Amaqueme”, yo pensaba que la publicación era una de las pocas maneras de alzar la voz y denunciar,  en vez de ello, lejos de mostrar un artículo objetivo se dejo llevar por el amarillismo y la nota roja. Dejando lagunas trascendentales: ¿Por qué si el primer reporte del robo fue alrededor de  las 4:10 de la tarde?, la policía subió a buscar a los delincuentes 3 horas después, entendiendo que las delegaciones y subdelegaciones de la policía estatal están entre 15 y minutos de distancia. ¿Qué acciones tomaron los responsables del parque y porque dejaron de hacer muchas otras que la lógica nos dicta, como subir a auxiliar a los lesionados? ¿Por qué hay en la caseta un letrero notificando sobre el aumento del costo a la entrada al parque y no un anuncio sobre el peligro que hay por los múltiples asaltos y que me medidas se deben tomar en caso de ser victima de uno y de las responsabilidades que asume el parque?

NOTA FINAL:

Les pido que tomen sus precauciones si todavía quieren subir. Aunque lo más sensato es que no. Que como organizaciones que les guste el excursionismo exijan garantías para subir y bajar con bien. Y que comenten que a pesar de encontrar lugares muy hermosos en esta zona, es excesivamente peligroso.

Lo más curioso, es que a pesar de que ha habido tantos robos en la zona por varios años, no haya una sola denuncia ante el ministerio público. Si eres victima, denuncia, acude a derechos humanos y organismos que te apoyen y den seguimiento, sé que en muchos casos es mucha perdida de tiempo pero es mejor que quedarse con los brazos cruzados.

Una ocasión un grupo numeroso de scouts fue asaltado y al llegar al ministerio público, la gente, si se les puede llamar así, que dizque trabaja en ese lugar, que esta para auxiliarnos, les pedía las facturas de los objetos robados para comprobar si en realidad existían dichos artículos y eran de la propiedad de las victimas. Por razones obvias los asaltados desistieron en la denuncia, porque no llevaban dichos documentos (Como si uno supiera cuando nos van a asaltar y la documentos que tenemos que llevar, por si tenemos que presentar una demanda de este tipo ante las autoridades).