sábado, 8 de agosto de 2015

Volcán Malintzin, mal llamada Malinche

La MALINTZIN es la quinta montaña más alta de México con 4430 msnm, es un cono volcánico aislado de otras montañas lo que le hace sobresalir en el valle.



En sus faldas surgen algunas cumbres, de menor importancia como el pico de Xaltonele, el cráter Xalapasco y el Cerro Cuatlapanga.

Se localiza en el Parque Nacional Malintzin ubicado al sur-oriente del estado de Tlaxcala, y el centro del estado de Puebla en México, forma parte del eje Neovolcánico Transversal. El Parque Nacional La Malintzin es el quinto parque con mayor extensión de los 85 parques nacionales considerados en México.
Su nombre proviene de la diosa Malintzin, Matlalcueye o Chalchitlicue (que significa del náhuatl: vestida o ceñida con un faldellin o la de las naguas azules) pero en la actualidad su nombre original se ha deformado hasta llamarla simplemente LA MALINCHE confundiendo su origen con la indígena que sirvió de traductora a Hernán Cortés (totalmente equivocado y nada que ver producto de la ignorancia o como justificación de quienes ponen pretextos para no alcanzar su cumbre,) incluso en diferentes ascensos escuchamos comentarios, por ejemplo: "recibe el nombre de la Malinche porque es una montaña muy traicionera" o " es una montaña que difícilmente deja que una mujer suba a su cumbre" argumentos falso ya que es posible ver muchas mujeres en su cumbre y todas en perfecto estado de salud... en fin la Malintzin es una montaña sumamente importante y la importancia ritual de la montaña es manifiesta en diversas fuentes históricas. Fray Juan de Torquemada en su obra "Monarquía Indiana" (1977), en el Capítulo XXIII del Libro VI, hace referencia de su veneración:

"Esta sierra fue en el tiempo de su gentilidad de grandísima veneración, y en ella adoraban a la diosa Chalchihuitlycue, aunque los tlaxcaltecas la llamaron Matlalcueye, que quiere decir vestida o ceñida de un faldellín, o nahuas azules, de color de la flor de matlalin; tiene dos leguas de subida y está cercada la montaña toda de pinos y encinas, hasta más de la mitad; luego descubre el cuello pelado de la montaña, aunque muy herboso; y en lo alto hace a manera de cabeza pelada o peñascosa, y llamase de esta manera porque la montaña que la ciñe y rodea hace vistos azules de lejos a los que la miran, y los más de los años toma nieve, la cual en pocas sierras de esta Nueva España se causa por ser muy templada. Es esta sierra redonda rodea más de quince leguas; por esta causa y por armarse en ella todos los aguaceros que riegan a Tlaxcalla y sus comarcas la tuvieron por lugar sagrado, y a Chalchihuitlycue o Matlalcueye por diosa de ella, y por la misma razón tenían aquí los indios grande adoración e idolatría; a la cual venía gente de sus alderredores a pedir agua, cuando alguna vez les faltaba, ofreciendo grandes ofrendas y sacrificios. Llamaron a esta diosa Matlacueye, que quiere decir encamizada de azul, y asi la denominan de el color de ella, por esto decían a éstay al dios Tláloc señores del agua; pero en Tetzcuco y México era muy honrado Tláloc; y en Tlaxcalla, Matlalcueye"
Este culto era tan relevante entre los indios a inicios del Virreinato, que el mismo fray Martín de Valencia se vio obligado a actuar contra la idolatría según lo refiere el mismo Torquemada (1977) en el Capítulo XI del Libro XX.

No obstante, en el análisis hecho por Elsa Frost, en 1977, determina que la fuente del relato corresponde a fray Jerónimo de Mendieta en su obra Historia Eclesiástica Indiana, quien hace el informe de las memorias de fray Bernardino de Sahagún: "Este santo varón, fray Martín de Valencia, siendo guardián en el convento de Tlaxcalla, supo cómo en la sierra grande que le cae a esta ciudad al oriente, se veneraba y adoraba una diosa llamada Malalcueye, y la tenían por patrona y abogada de las lluvias y agua, a la cual invocaban en los años estériles y secos. Y para desarraigar y destruir esta perniciosa idolatría subió arriba, a lo alto de ella, el santo varón y quemó todos los ídolos y adornos idolátricos que halló en ella y levantó la cruz de nuestro salvador Jesucristo, y hizo una ermita, que llamó San Bartolomé. Al cual glorioso apóstol le dio Dios poderío sobre los demonios para atarlos y desterrarlos y confundir su poder. Puso en la ermita quien la guardase para evitar y prohibir que nadie más de allí adelante invocase y llamase al demonio dándoles a entender a los indios cómo solo Dios da el agua y a él solo debe pedirse".


Fray Toribio de Benavente o Motolinía (1967) en su Tratado I, capítulo X de la Historia de los Indios describe el ritual celebrado en la cumbre:"Había en esta ciudad de Tlaxcalla, entre otras muchas fiestas, una al principal demonio que ellos adoraban, la cual se hacía en el principio del mes de marzo de cada año porque la que se hacía de cuatro en cuatro años, era la fiesta solemne para toda la provincia, más esta otra que se hacía llamábanla año de dios. Llegado el año levantábase el más antiguo ministro o Tlamacazque que en estas provincias de Tlaxcallan, Huexotzinco y Cholollan había, y predicaba y amonestaba a todos, y decíales: “Hijos míos: ya es llegado el año de nuestro dios y señor; esforzaos a servir y hacer penitencia: y el que se sintiese flaco para ello, sálgase dentro de los cinco días; y si se saliere a los diez y dejare la penitencia, será tenido por indigno de la casa de dios, y de la compaña de sus servidores, y será privado, y tomarle han todo cuanto tuviese en su casa”. Llegado el quinto día tornábase a levantar el mismo viejo en medio de todos los otros ministros, y decía: “¿Están aquí todos? Y respondían: Sí (o faltaban uno o dos, que pocas veces faltaban) Pues ahora todos de buen corazón comencemos la fiesta de nuestro señor”. Y luego iban todos a una gran sierra que está de esta ciudad cuatro leguas, y las dos de una trabajosa subida, y en lo alto, un poco antes de llegar a la cumbre, quedábanse allí todos orando, y el viejo subía arriba, donde estaba el templo de la diosa Matlaluege, y ofrecían allí unas piedras, que eran como género de esmeraldas, y plumas verdes grandes, de que se hacen buenos plumajes, y ofrecía mucho papel e incienso de la tierra, rogando por aquella ofrenda al señor su dios y a la diosa su mujer, que les diese esfuerzo para comenzar su ayuno y acabar con salud y fuerzas para hacer penitencia. Hecha esta oración volvíase para sus compañeros y todos juntos se volvían para la ciudad"


Si quieres realizar una caminata o ascenso al Monte Tláloc o al Cerro del Telapón vía Rio Frio o Llano Grande o requieres mayores informes búscanos en: 
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martes, 11 de marzo de 2014

CASCADA DE LOS DIAMANTES

LA CASCADA DE LOS DIAMANTES. RUTA DE LAS CASCADAS MAYORES
San Rafael, Tlalmanalco, Estado de México, cuenta con maravillosos parajes donde el agua, las montañas y el Iztaccíhuatl son sus temas centrales.
El punto de reunión es la plazuela “Benito Juárez, en San Rafael, Méx., a un costado de la fábrica de papel. En este sitio podemos admirar varias construcciones de principio de siglo, con un estilo arquitectónico francés, único en la región: La Tienda grande y Ex Cine, El Casino Cosmopolita, El Salón de Diversiones, El faro y el Kiosco.
Después abordaremos una unidad móvil que en un recorrido de 10 minutos, nos conducirá al "Parque Eco-turístico de Dos Aguas" y que ha sido denominado como el "Santuario de Agua", en en éste punto convergen dos cañadas cada una con un rio: La Cañada del Negro y la Cañada de Cosa mala. El agua que alimentan dichos ríos proviene del deshielo del Iztaccíhuatl a través de canales, túneles y tubos construidos para recolectar el vital líquido, el cual era ocupado desde su fundación por la Fábrica de Papel de San Rafael.
Iniciamos desde este punto la travesía por La Cañada del Negro que cuenta con 3 cascadas. Y a esta ruta la hemos llamado como la de: Cascadas Mayores, porque en el transcurso del recorrido encontramos tres cascadas: La cascada del Negro con 35 metros de altura, La Cascada Circular con 20 metros  y la Cascada de los Diamantes con 110 metros de largo a 3150 msnm.  Y 4870 metros del paraje de “Dos Aguas” siendo una de las más altas de la región, de la cual se desprende por un costado otra cascada de 60 metros de alto. El tiempo aproximado de recorrido es 2:30 hrs. Y solo se hace a pie.



Desde este lugar es posible acceder a Nexcoalanco, un llano que cuenta con 2 cajas de agua, provenientes del río que baja de la cañada de Nahualác, pasando por la Cascada Congelada, y recolectada a través de un canal en el lugar conocido como Trancas, al pie de Loma larga. Nexcoalanco ofrece una zona de campamento, una vista majestuosa del Iztaccíhuatl y de su reflejo en la caja mayor, imagen espectacular, ya muchas veces fotografiada para libros y revistas.


Durante el trayecto encontramos algunos parajes tales como:
AGUA DULCE: Este lugar se identifica porque es donde desemboca el agua del canal en una caja conocida como la Tortuga y que actualmente la gente usa para mojarse y acampar. Está a 960 metros  del paraje de 2 aguas y el traslado se hace en 15 minutos, estando a 2730 msnm.

PIEDRA LISA: Cuentan los más viejos pobladores de San Rafael, que en este sitio fue hallada una enorme piedra, semejante a una plataforma que estaba perfectamente plana y pulida, desgraciadamente fue destruida y  sus fragmentos fueron empleados para la construcción del canal, que por ahí transita actualmente. Hoy se aprecia a un costado una peña de 50 metros de altura. Está a 1780 metros de distancia de “Dos Aguas”, se tarda en llegar a este punto 40 minutos alcanzando una altitud de 2800 msnm.

EL VIEJO FIEL:
 Es uno de los 3 túneles, que se hallan en el canal que recorre la cañada del Negro. Y cerca de aquí se aprecia una inclinación muy pronunciada del canal y usando un poco del ingenio mexicano, dicen que está muy parada como la de un viejo fiel.


LA ANTIGUA HIDROELÉCTRICA DEL NEGRO
: a 3030 msnm. Y con una distancia de separación de 2 Aguas de 4240 y con 2 horas de caminata,  se localiza una casa de piedra donde se generaba electricidad con la caída de agua que bajaba por un tubo que provenía desde las cajas de Nexcoalanco, Cerca de aquí se encuentran la Cascada del Negro, al fondo de la cañada y la Cascada Circular respectivamente, después es necesario trepar por un costado de la Circular, y a 20 minutos estarás contemplando la Majestuosa cascada de los Diamantes. Donde es posible maravillarse con un efecto óptico, provocado por los rayos del sol que se filtran a través de las gotas y brida de la cascada, descomponiendo la luz en gama de diferentes colores, semejantes al arcoiris.


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miércoles, 21 de agosto de 2013

HACIENDA DE TOMACOCO, AMECAMECA

HACIENDA DE TOMACOCO

Durante la colonia grandes extensiones de tierra quedaron en manos de muy pocos individuos quienes se valían de toda clase de artimañas para despojar a los legítimos propietarios y adueñarse de ellas, en la región de Chalco- Amecameca esto no fue la excepción siendo así como surgieron las haciendas.



Las propiedades no eran de enormes dimensiones pero si había grandes propietarios, una misma familia o un solo individuo era poseedor de varias haciendas o ranchos dentro de la misma jurisdicción, ya sea porque las arrendaba o porque era el propietario, un ejemplo de ello fue Don Miguel Sáenz de Sicilia quien para 1773 tenía la posesión de la hacienda de Tomacoco ubicada en Amecameca  y la hacienda de la Archicofradía y su hermano Don Felipe Sáenz de Sicilia poseía la hacienda de Panoaya tal vez en arrendamiento.


La hacienda en si misma representaba un poder adquisitivo sumamente elevado y más si esta contaba con molino.
Para tener un molino se requería de mucha agua para dar movimiento a las piedras, además se debía contar con todo un complejo sistema de almacenamiento de agua y de instalaciones y mecanismos para poder utilizarla como fuerza hidráulica, también se requería  construir edificios donde se instalarían las piedras.




La hacienda de Tomacoco conto con un molino que fue gestionado por el presbítero Pedro Gutiérrez de Prio quien pidió licencia para poder utilizar el agua del río del mismo nombre la cual baja de la sierra nevada y pasa a poca distancia de la casa; el presbítero afirmaba que de concedérsele se haría notoria la utilidad a los habitantes y labradores de la provincia por su mayor cercanía para la conducción del trigo. Al contar con un molino le daba ventaja económica sobre las demás haciendas ya que le permitía tener asegurada el riego para sus sementeras, diversificar la producción agrícola además de ser intermediaria entre los productores y el mercado.


En la provincia de Chalco existieron solo cinco molinos que funcionaron hasta la década del S. XIX aproximadamente los cuales eran:
El de Nuestra Señora del Buen Socorro
El de Miraflores
El del Moral
El de San Nicolás de Zabaleta
El de San José Tomacoco
Los molinos además fueron la forma de asegurar a sus propietarios la participación en la comercialización del trigo cosechado; de esta forma un pequeño grupo obtuvo el monopolio del mercado del trigo en Chalco tomemos como ejemplo los molinos de Zabaleta, Miraflores y el del Moral que llegaron a ser propiedad de individuos vinculados por parentesco.
Las alianzas matrimoniales y la herencia podían significar la fusión de fortunas y la consolidación de redes sociales o, por el contrario la división del patrimonio y la pérdida del status social.
Por tanto el matrimonio no solo atañía a los futuros contrayentes sino que afectaba los intereses de toda la familia ya que se comprometía parte de la fortuna y se involucraban alianzas socioeconómicas. La estrategia para que el patrimonio no se dividiera era  el ingreso de una parte de los hijos al clero ya que las dotes para ingresar al clero eran menores a las que debían darse si se quería hacer un buen matrimonio, además de que disminuía el número de herederos; una segunda estrategia consistía en la creación de mayorazgos que garantizaban la no división de los bienes al mismo tiempo que los mantenía dentro de la misma familia tal es el caso del mayorazgo Sáenz  de Sicilia que se fundó en 1764 y que tenía como dote principal el Molino-Hacienda de Tomacoco además  de tierras, agua, magueyales, fábricas y aperos, y más tarde en 1776 Don Miguel que tras la muerte de su padre y hermanos quedo como único heredero, agrego al vínculo una casa en la Ciudad de México.
Don Miguel hizo los trámites necesarios para que con el tiempo un título nobiliario acompañara a este mayorazgo cuya primera poseedora fue Doña Antonia Gómez Rodríguez de Pedroso quien junto con su marido obtuvo el título de Marquesa de Selva Nevada por el cual pagaron 10,000 pesos.



A diferencia de todas las fundaciones de mayorazgos, Don Miguel  estableció que el mayorazgo se trasmitiría por línea femenina ya que con esto se proponía socorrer a las mujeres ya que estaban más expuestas a pasar necesidades y extravíos por falta de medios para procurarse una honesta manutención, la primera poseedora se casó con un comerciante llamado Manuel Rodríguez  de los Pinillos, este matrimonio tenía importantes intereses en la producción y comercialización del pulque, poseían también tres ranchos pulqueros y 6 pulquerías en la Ciudad de México, lo cual les permitía tener asegurada la comercialización del pulque producido y a la vez eliminar los riesgos de un producto de tan fácil descomposición; la siguiente poseedora del mayorazgo fue su hija Josefa Rodríguez de los Pinillos y su marido José Gutiérrez de Rivero quienes también se dedicaron al comercio del pulque, a la muerte de ambos todos estos bienes pasaron a manos de su hija Soledad Gutiérrez del Rivero la cual contrajo matrimonio con el coronel  Felipe de Zavala y Aróstegui, sobrino del virrey Iturrigaray.
No se tienen datos de hasta qué momento perteneció el molino-hacienda a esta familia pero es muy probable que haya dejado de pertenecerles con la ley de desvinculaciones cuando la mayor parte de los bienes vinculados se vendieron.
La hacienda y el molino siguieron funcionando aunque con el paso de los años perdieron tierras y relevancia que en sus orígenes tuvieron; durante el Porfiriato con la introducción del ferrocarril volvió a tener cierta importancia pero ahora convertida en fábrica de textiles , el ferrocarril circulaba hasta la hacienda de Tomacoco afectando a su paso a varios propietarios (aun ahora pueden verse tramos de las vías); posteriormente durante la revolución la hacienda fue adaptada como cuartel del ejército quienes desde ahí controlaban la zona; es importante recalcar que Amecameca colaboro activamente con los zapatistas apoyándolos en su lucha agraria y fueron retribuidos con las esculturas de los leones que aun ahora se conservan en el parque de la cabecera municipal; después de este periodo de inestabilidad que represento la revolución la hacienda de Tomacoco volvió a funcionar como fábrica de textiles pero la competencia extranjera, la inestabilidad económica y otros factores hicieron que poco a poco quedara abandonada y fragmentada.


Actualmente una parte ha sido adaptada como granja de cerdos y su caserío casi ha quedado derruido, pero aun así ha hecho las veces de escenografía para la filmación de varias películas, su capilla hasta hace unos pocos años atrás aún era reabierta una vez al año el día De San José (19 de marzo).



Esta imponente hacienda que abarcaba cientos de hectáreas y que dictaba la vida económica de la región y de sus moradores hoy está en ruinas y a punto de desaparecer víctima de la indiferencia y el vandalismo; el paso del tiempo ha sido implacable.

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INVESTIGACIÓN  Y COLABORACIÓN: LIC. ARIANA JIMÉNEZ JIMÉNEZ

viernes, 9 de agosto de 2013

SAN VICENTE CHIMALHUACAN.
San Vicente Chimalhuacán Chalco es un poblado ubicado a 1 km. al sur de la cabecera municipal de Ozumba, ahí se levanta un edificio que funcionó como convento, construido en 1528 (uno de los más antiguos de la Nueva España y el primero en la región, incluso antes que el convento de Amecameca) por los frailes dominicos que lo consagraron a San Vicente Ferrer.


Tiene un claustro pequeño de dos pisos con tres arcos por lado sostenidos por columnas cilíndricas de piedra, en la parte baja se aprecian restos de pinturas al fresco, su portada es de estilo plateresco; dentro del templo están 6 bellos retablos, cuatro de ellos son de estilo plateresco y dos son barrocos, aunque con elementos mudéjares y del arte tequitqui.



El bautisterio conserva una pila bautismal monolítica que tiene la fecha de 1542 (la más antigua que se conserva en el continente americano), en ella fue bautizada la niña Juana Inés de Asbaje y  Ramírez, que más tarde sería reconocida por su obra literaria en la Nueva España, como Sor Juana Inés de la Cruz al recibir el hábito de monja jerónima.  Sor Juana recibió el sacramento bautismal en dicha porque era la parroquia que correspondía a Nepantla. Según el acta, el bautismo tuvo lugar el 2 de diciembre de 1648, o sea, cuando la bebé tenía veinte días de nacida, aunque el letrero de mosaicos en aquella iglesia apunta el año de 1651.




Chimalhuacán del náhuatl  Chimal-hua-can: Chimalli; escudo, hua; que denota posesión o poseedor y can; lugar. "Lugar de los que tienen escudos de guerra", "Donde están los poseedores de escudos". (Chimal es un escudo de mimbre o de cañas, forrado de cuero y pintado o adornado con plumas vistosas, que se empleaba como arma defensiva.  -Fray Alonso de Molina-)
Es muy factible que en la época prehispánica en este sitio se manufacturaran y poseyeran escudos guerreros.
A todos los pueblos conquistados se les agregó el nombre de un santo patrono, a este lugar se le antepuso el nombre de San Vicente, por San Vicente Ferrer venerado por los frailes dominicos. El Estado de México de hoy, se enorgullece por el hecho de que en el municipio de Ozumba exista la delegación de San Vicente Chimalhuacán, considerada patrimonio cultural de la humanidad.

Pocas son las referencias históricas que se tienen sobre los poblados que conforman el municipio de Ozumba, por lo que es difícil precisar el origen de cada uno. El poblado más célebre es Chimalhuacán-Chalco pues fue sede de una de las 4 cabeceras en las que se dividía el señorío Chalca, y que por tal motivo tenía bajo su jurisdicción a pueblos circundantes de menor categoría, en su territorio se han encontrado piezas prehispánicas como figurillas de piedra y cerámica, algunas de las cuales se encuentran resguardas en el convento dominico de San Vicente Ferrer habilitado como museo.

Altepetl de Chimalhuacan Chalco
La migración xochimilca terminó en la parte Sur del valle donde el pueblo de chinampas de Xochimilco se convirtió en la capital de un extenso territorio. Se dice que en una época este territorio fue más grande que el de los chalca y la mitad del de los  Acolhuas o Acolhuaque (eran una división tribal del centro de México, en las cercanías de Tenochtitlan, a la región ocupada por ellos se la llamó Acolhuacan y la ciudad principal fue Tetzcoco) condiciones que ya no regían en 1519. Existen pocos datos exactos sobre la primera expansión, pero se sabe que los xochimilcas estaban relacionados genealógica o políticamente con los habitantes de Ocuituco, Tlayacapa, Totolapa y otros pueblos del moderno Estado de Morelos, así como con la población de Chimalhuacan, Ecatzingo y Tepetlixpa en la parte Sur de la región de los chalca. Al Este, aun en el periodo último de las conquistas mexica, se describía la extensión de la región de los xochimilcas hasta Tuchimilco (Ocopetlayuca), o hasta un punto justamente al Sur de la cumbre del Popocatépetl. Culhuacán, Cuitlahuac y Mixquic –eran considerados igualmente como subordinados o descendientes de los xochimilcas. En el siglo XVI escritores de Tetela del Volcán y Hueyapan se consideraban descendientes o súbditos de Xochimilco. No hay duda que los xochimilcas fueron en una época un pueblo formidable y de mucha influencia. La parte Sur de la provincia de Chalco, incluyendo Chimalhuacan, Tepetlixpa y Ecatzingo, fue adicionalmente reclamada, como hemos dicho, por Xochimilco y parece posible por tanto que una zona importante al Sur de Ozumba hubiera sido ganada por los chalca a los xochimilca en una época desconocida antes del periodo en que se inician nuestros datos más detallados. La región chalca se extendió en un tiempo a Coatepec y Chimalhuacan Atenco al norte y a Mixquic en el Noroeste. Y a fines del siglo XIV, según Chimalpahin, los chalcas subordinaron a los pueblos matlazinca en el Valle de Toluca, al oeste.

Chimal, debido a la impresionante cañada de Nexapa, que aloja a un rio y su exuberante vegetación, hicieron que alguna vez fuera un paraíso en la tierra, donde el maestro Rulfo construyó su casa de campo y numerosos clubes hacían sus excursiones campestres y practicaban el montañismo, destacando a la Legión Excursionista Aconcagua, fundada en 1941 (que en fechas recientes celebró como cada año su aniversario en éste poblado, magistralmente presidida por Don Carlos Orozco Mares), hoy seriamente contaminado, porque las estúpidas autoridades decidieron que el drenaje de algunas comunidades de los alrededores vaciaran sus drenaje en el rio de la cañada de Nexapa.





Juan Rulfo y el su amigo el cineasta Rubén Gámez se enamoraron de la región y Chimal y volvieron muchas veces. En 1969 compraron un terreno en Chímal, a cuatro cuadras del monasterio de San Vicente y a tres de una frondosa huerta. Por mutuo acuerdo, decidieron construirse unas casitas de descanso. Sin embargo, Gámez renuncióa su parte y vendió a Rulfo.
       Durante varios años -cuenta Juan Francisco Rulfo Aparicio, primer hijo varón del maestro- "íbamos cada fin de semana religiosamente, y cuando no íbamos nos sentíamos mal, sobre todo por los chuchos (perros). Llegábamos los sábados y mi papá enseguida sacaba el carbón, colocaba la parrilla y echaba la carne. Ahí nos quedábamos hasta que se metía el sol y regresábamos a México". La única noche que se animaron a dormir a cielo abierto, al calor de la fogata, se murieron de frío.
          En 1972, con las regalías de su obra literaria, Rulfo contrató al arquitecto Víctor Jiménez, y en una esquina del perímetro que da al camino real que va a la villa de Atlautla, se hizo una casa de cuatro recámaras sobre una plataforma de cemento diseñada originalmente por Gámez.

Cada miembro de la familia -doña Clara Aparicio, la amorosa compañera de todos, y sus cuatro hijos: Claudia, la pediatra; Juan Francisco, el ingeniero en sistemas; Juan Pablo, el artista plástico, y Juan Carlos, el cineasta- escogió su pedacito de tierra para sembrar las semillas y los injertos de su preferencia, mientras el autor de El llano en llamas plantaba árboles de aguacate, pera, limón, almendra, durazno y piñones, y organizaba un gallinero que en su mejor momento albergó más de 300 hembras rhode island y no pocos guajolotes.
        "A mi papá le gustaba regresar a México con los productos de su granja y se iba con sus canastas a venderle huevos frescos a Albita y Vicente Rojo y a José Luis Cuevas", recuerda Juan Francisco. "Dejamos de criar gallinas porque se morían mucho, sobre todo por el estrés. Cada vez que tocaba vacunarlas, amanecían muertas tres o cuatro. Luego no sé qué pasó, pero aunque no dejaban de poner, ya no se echaban a tapar los huevos, y entonces mi papá se los metía de contrabando a las guajolotas. Había una en especial que se aficionó tanto a esta actividad de madre adoptiva que una vez la encontramos calentando un aguacate y una pera."

Hoy, la huerta de Juan Rulfo en Chímal es desde luego su obra menos conocida, más no por ello la menos hermosa, pues constituye un jardín botánico bien representativo de la región. Sin embargo, en un futuro no muy lejano podría ser destruida. Debido a que está proyectado construir una ruta de evacuación para Atlautla, ante una posible erupción del Popocatépetl, y dicha ruta de evacuación estará orientada hacia la carretera México-Cuautla, que parte de Xochimilco y que en alguna parte de la construcción pasará por lo que fue el “Último refugio” del escritor.

sábado, 1 de junio de 2013

Monte Tláloc y el Cerro del Telapón

           La Sierra Nevada está conformada por los montes Tláloc (4125 msnm), Telapón (4065 msnm), y otros pero de menor importancia y altitud, formando una cordillera de 70 Km. de longitud. El Monte Tláloc y el cerro Telapón son un par de viejos volcanes que se formaron hace 5 millones de años. 


           La investigación arqueo-astronómica apunta a que el adoratorio o tetzacualco de la cima del Monte Tláloc guarda en la orientación de sus muros alineamientos que señalaban fechas relevantes para los mexicas. Por ejemplo, un observador desde la cima verá salir el Sol por detrás de La Malinche y el Pico de Orizaba, al inicio del año que para ellos era el 12 de febrero. También hay relación con otras montañas por medio de líneas visuales que corresponden a otras fechas del calendario ritual y agrícola. La altitud del Monte Tláloc no lo hace un sitio destacado en el paisaje, lo extraordinario del lugar es el tetzacualco y su amplia calzada, Se trata de una calzada de 152 metros que termina en un superficie cuadrangular, donde antes existían muros y dentro se realizaban los sacrificios, que desde el pasado despertaron la atención de ilustres historiadores.

Dicha calzada está desviada a 281º30´, una leyenda dice  que esta calzada sigue la trayectoria solar en determinada fecha del año, hasta pasar sobre el Templo Mayor de México- Tenochtitlán... El tetzacualco exterior mide 50 por 60 metros con diferencias en la alineación de cada muro tanto interior como exterior. A simple vista parece un rectángulo desajustado por la discrepancia en la simetría de sus muros, pero entendemos que esto es intencional ya que cada uno marca distintas líneas visuales a diversos puntos del horizonte como ya se indicó.

El templo de Tláloc era una estructura que “podía verse desde varios kilómetros a la redonda, porque estaba totalmente estucada y pintada de blanco”. Además de ser un observatorio astronómico, “cumplía con funciones de fortaleza defensiva, cuyos muros almenados servían para vigilar la cercana frontera con los tlaxcaltecas”.
El monte Tláloc, ubicado al oriente del valle de México, donde las culturas prehispánicas adoraban al dios de la lluvia y en cuyas faldas se localizan los baños de Nezahualcóyotl, ubicado en Texcoco, es la zona arqueológica más alta del mundo, y ahí cada año iban los emperadores prehispánicos de la triple alianza a rendirle culto a Tláloc para que entregara buenas lluvias a todo el valle de México.
En la geografía sagrada de los mexicas, los cerros cercanos a la gran Tenochtitlan marcaban los cuatro puntos cardinales o los cuatro rumbos de las deidades sagradas: “El monte Tláloc estaba relacionado con otras montañas nevadas, como el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, el Nevado de Toluca (Xinantécatl) y La Malinche (Matlalcuéyetl)”.
Visitado por precepto, en tiempos prehispánicos, por  ricos y pobres. Desde lejanas tierras de centroamérica venían, a pie (se carecía de animales de montar y de carga). Los pueblos del sur  del Valle de México, entre ellos los tlatoanis o reyes de México-Tenochtitlán, debían empezar a subir  desde el pueblo de Coatlinchan. Esta peregrinación es similar a la que se hace actualmente a la basilica de Guadalupe, guardando los respectivos contextos históricos. Es una ascensión de veinte kilómetros y dos mil metros de desnivel, por laderas y cañadas abruptas que aun  los más recios alpinistas de ahora lo pensarían dos veces. Y los pueblos de la rivera oeste, como los de Tacuba y Coyoacán, además tenían que remar antes treinta kilómetros a través del lago de Texcoco para poder arribar apenas a Coatlinchan.

Construir el santuario del monte Tláloc requirió un esfuerzo considerable por la altitud en que se encuentra el lugar. Si en este momento se quisiera reconstruir el tetzacualco en la cima del cerro sería necesario subir 360 camiones de volteo de 6 metros cúbicos de piedra, y otros 40 camiones de tezontle.


Conocido en la antigüedad como un “lugar sagrado de peregrinaje” pero también como un tetzacualco u observatorio astronómico, el Monte Tláloc fue escenario de una serie de ritos relacionados con “el señor del trueno, la lluvia y los mantenimientos”, que tenía la finalidad de propiciar buenas cosechas y una relación armoniosa con la naturaleza.
El templo “es muy antiguo, se ha hallado evidencia arqueológica del 350 d.C.”, además su importancia radica en que fue un importan tetetzacualco u observatorio astronómico, aunque no el único, pues se han encontrado otros tres tetzacualcos en el Iztaccíhuatl y uno más en el Popocatépetl.
Después llegó la conquista en el siglo dieciséis y de inmediato el santuario fue destruido destruido en 1539 por órdenes de fray Juan de Zumárraga porque decía que se llevaban a cabo actos de idolatría  A la luz de la nueva religión la cumbre sagrada fue satanizada y pasó a ser un lugar habitado por demonios, brujas y demás criaturas tenebrosas. Con el tiempo sus muros fueron deteriorándose por los fuertes agentes atmosféricos y por la acción depredadora de los humanos. Las representaciones en roca de Tláloc  desaparecieron y su piso  movido y removido por la acción de los buscadores de tesoros. 

En el sitio donde estuvo el cuarto de Tláloc hay a la fecha un hoyo entre las rocas de al menos dos metros de profundidad.  

En otra foto tomada de la revista La Montaña (editada por el Club Exploraciones de México), en abril de 1932, Pág.10, se ve una escultura que hace muchos años ha desaparecido de la cumbre.

El lugar es frecuentado por los montañistas pues su ascenso, partiendo de Río Frío, es de diez kilómetros, en un desnivel cercano a los mil metros.

el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha registrado a la fecha 176 sitios con evidencia arqueológica, donde destacan varios petrograbados con forma de animales acuáticos o anfibios, entre ellos serpientes, tortugas, lagartos y ranas, que eran elementos de culto al agua.
En el Tláloc se puede observar un fenómeno astronómico que marcaba el inicio del año para los mexicas el 12 de febrero. Además, entre el 7 y 11 de febrero, el sol puede verse sobre las cumbres del Pico de Orizaba (Citláltepetl) y La Malinche, creando un efecto óptico "conocido como la montaña fantasma" donde aparece una montaña que no existe en medio de la ciudad del México visto desde la cima del Monte Tlaloc. Esos cinco días se conocían como nemontemi o días “baldíos o infortunados” o “sobrados” por los aztecas. Así, tenemos un marcador en el paisaje con un error de un día cada cien mil años, lo que permitía ajustar el calendario”.
Existe un anécdota de suma importancia sobre el que hay que profundizar. Durán relata que los tlatoanis y gente importante que subía a la ceremonia anual, llevaba comida y presentes que dejaban en el recinto donde había tenido lugar la práctica ritual. Pero gente de los pueblos adyacentes próximos subían después a comerse los alimentos de los dioses.
A raíz de esto los aztecas adoptaron la práctica de dejar cien guardias durante algunos días (hasta que los alimentos entraran en descomposición, que era la señal de que los dioses habían tomado su esencia), para impedir ese sacrilegio. No obstante, la gente seguía subiendo a comer. Como los mexicanos eran muy ladinos, dice el historiador, se fingían dormidos y dejaban que los otros comieran hasta llenar. Cuando consideraban que ya estaba pesados por el proceso de la digestión, salían y mataban a todo el que dieran alcance.
El que conoce esta montaña ( diez o quince kilómetros de distancia y unos dos mil metros de desnivel  a una altitud arriba de los 4 mil) sabe que es lo más absurdo.  Se gasta más energía en ascender y bajar tales desniveles, a esto le agregamos que el clima es muy cambiante y estos personajes arriesgaban la vida. Además en el México prehispánico a nadie se le ocurriría semejante sacrilegio de robar el alimento de los dioses. Eso se puede pensar en la cultura occidental pero no en la cultura mexica.
Lo más probable que dentro de las ofrendas llevadas a los dioses, también se incluían numerosos tesoros en oro, joyas preciosas, plumas, pieles y cacao que tentaban a los pobladores de la región de arriesgar su vida por ir por algún recuerdito para su casa.




El Cerro del Telapón con sus nada fáciles 4065 metros es ideal para las personas que quieran iniciarse en el mundo de la Alta montaña, lo pueden acceder con la mínima dificultad, familias enteras, tanto niños como adultos. Claro con las algunas excepciones.

Desde su cima es posible admirar desde una ángulo muy singular el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, asi como al Monte Tláloc, cuya cima era muy importante para los Aztecas.


Actualmente el Cerro del Telapón tiene un muy hermoso monumento dedicado al Sagrado Corazón y lugar de culto tanto católico como de rituales prehispánicos modernos. Así como de numerosos ascenso recreativos y deportivos.

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